¿Qué es la percepción? ¿Por qué me tiene que interesar? ¿Cómo me afecta?. Estas preguntas son importantes que hay que hacerse, y por suerte, se las voy a contestar para que no tengan que buscarlo ustedes.
Empecemos por las definiciones: la percepción, según Wikipedia, es «la forma en la que el cerebro detecta las sensaciones que recibe a través de los sentidos para formar una impresión consciente de la realidad física de su entorno (interpretación).1 También describe el conjunto de procesos mentales mediante el cual una persona selecciona, organiza e interpreta la información proveniente de estímulos, pensamientos y sentimientos, a partir de su experiencia previa, de manera lógica o significativa.2 En la filosofía, la percepción es la aprehensión psíquica de una realidad objetiva, distinta de la sensación y de la idea, y de carácter mediato o inmediato según la corriente filosófica (idealista o realista)3.» Y antes de que digan nada, Wikipedia es el primer lugar donde busca todo mundo y la información en este caso está bastante acertada, así que cuenta como fuente válida para los propósitos de esta entrada.
Pero bueno, ¿qué quiere decir todo esto? Básicamente, la percepción es cómo interpretamos la información que nos llega, ya sea algo que vimos, algo que escuchamos, algo que pensamos, algo que sentimos, basándonos en experiencias que ya hemos tenido. Por poner un ejemplo: imagina que vas caminando con un amigo tuyo, y ven un perro. Supongamos que cuando tu eras chiquito tenías un perro y ahora te encantan, entonces te acercas a acariciarlo, pero tu amigo sale corriendo para el otro lado, porque cuando era niño lo mordió uno. Tú percibiste el estímulo del perro como algo agradable, y te acercaste a él; tu amigo, al contrario, lo percibió como algo amenazante, entonces se alejó lo más posible. Estas diferencias en percepción surgen a partir de las experiencias en la infancia, ya que el mismo perro representa un aprendizaje distinto para cada uno.
Y tu dirás, ¿y a mí en qué me afecta? Yo te contestaría más bien ¿en qué no?. Verídicamente, la percepción permea todos los aspectos de nuestras vidas, desde cómo nos vemos en el espejo en la mañana, cómo interpretamos el camino al trabajo o a la escuela, cómo pensamos en la gente a nuestro alrededor, cómo juzgamos los lugares que visitamos. El otro día, leía el libro «Clean: A History of Personal Hygiene and Purity» de Virginia Smith, y en él pone una frase muy interesante, dice más o menos así: «La suciedad no es más que materia fuera de lugar». Por ejemplo, vamos a la playa y regresando está nuestra casa llena de arena, normal. La arena no es suciedad como tal, es materia que no está en su lugar; no consideramos una playa sucia por tener arena, así como no consideramos un campo de fútbol sucio por tener tierra, pero sí que consideramos una casa sucia si después de jugar en un campo hay un poco de tierra que vino en los zapatos. Pues lo mismo con todo: si en vez de levantarnos y ver en el espejo que no tenemos un cuerpo escultural y por ende tenemos un mal cuerpo, consecuentemente haciéndonos sentir mal con nosotros mismos, nos levantamos y vemos que tenemos piernas que caminan (quienes las tienen), o brazos y manos que nos permiten hacer nuestro trabajo, o lo que nos gusta (quienes las tienen), u ojos que ven, y oídos que escuchan (quienes los tienen); si hiciéramos esto, les aseguro que nos sentiríamos diferente con nosotros mismos (extiéndase el ejercicio al tema que guste y desee)
Todas las monedas tienen dos caras, es cuestión de observar ambas y ver cuál nos sirve más.
Fuentes de consulta:
- Collins Discovery Encyclopedia. HarperCollins Publishers. 2005. Consultado el 20 de julio de 2018. «The process by which an organism detects and interprets information from the external world by means of the sensory receptors
- Segen’s Medical Dictionary. Farlex. 2012. Consultado el 20 de julio de 2018. «The constellation of mental processes by which a person recognises, organises and interprets intellectual, sensory and emotional data in a logical or meaningful fashion.»