Vamos a platicar de esta corriente de la psicología, específicamente la que yo, Andrea, practico. En un post anterior, les platiqué un poco sobre el proceso de ir a terapia, que primero hay un proceso de entrevista, y ya después se empieza el trabajo; hoy, les voy a contar un poco sobre lo que conlleva este trabajo del que les hablo.
Primero, lo que busco en una entrevista es definir el problema por el que llega el paciente/ cliente/ individuo que aparece en consulta/ etc. Esto se define en base a cuatro parámetros, que nosotros llamamos sistemas de respuesta: fisiológico (sensaciones físicas), emocional (sentimientos), cognitivo (pensamientos) y conductual (acciones). Por ejemplo: supongamos que yo decido empezar un proceso terapéutico porque me genera mucha ansiedad hablar en público y está interfiriendo en mi trabajo. Mi respuesta fisiológica podría ser que me sudan las manos, que se me acelera el corazón o que me cuesta trabajo respirar. Mi respuesta emocional, además de la ansiedad, puede ser miedo, tristeza, enojo, u otra cosa. Los pensamientos que me surgen pueden ser sobre «no lo puedo hacer», «no sirvo para esto», «seguro se burlan de mi», «se están dando cuenta que estoy nerviosa»; y finalmente, las acciones que hago tal vez sean evitar el problema, convencer a alguien más de hablar en público, yo que sé. El objetivo inicial de la entrevista es encontrar de qué manera están afectando estas respuestas la vida del paciente, para poder empezar a generar metas que vayan demostrando un avance, y que obviamente dependen de cada caso.
Ajá, sí, pero ¿esto cuánto tarda? Es una terapia relativamente rápida. Desde la primer sesión, al menos yo, empiezo a dar tareas terapéuticas que vayan ayudando a mantener el proceso avanzando siempre. Al estar centrada en el presente, se pueden ver cambios de forma temprana, ya que, regresando al ejemplo anterior, vamos a trabajar sobre lo que te afecta: si lo que causa más daños son los pensamientos negativos, los reestructuramos, si es la acción evitativa, la quitamos, y ya después, si el paciente quiere, entramos al por qué, pero en la mayoría de los casos no es lo de más peso, lo que nos ahorra tiempo. Seamos honestos, en este clima socio-económico, es difícil encontrar el tiempo y el dinero para estar 3 siglos en terapia hablando de la relación con mis padres en la infancia… a ver, que si a alguien le sirve esto, pues que bueno por ellos, pero a mí, personalmente, me parece más atractivo un proceso más del tipo «manos a la obra» y ya si empiezan a salir temas del pasado, pues se tratan si da tiempo, pero mi centro siempre será mi objetivo inicial, que en este ejemplo era poder hablar en público para mi trabajo.
Finalmente, ¿para qué es más eficaz? Excelente pregunta. Esta terapia funciona muchísimo para problemáticas relacionadas con ansiedad o depresión, es decir, el 90% de los motivos de consulta existentes (esta es una cifra que me inventé yo, pero vaya, que es la gran mayoría). Dentro de la ansiedad y depresión tenemos cuestiones más específicas como fobias, crisis de pánico, trastorno obsesivo compulsivo, estrés post- traumático, entre otras. También puede servir para temas como adicciones, trastornos alimentarios, duelos, es que en realidad, para casi todo, al final, es un modelo que permite la inclusión de técnicas de otros esquemas terapéuticos, realmente tendría que ser un caso muy específico el que no se pueda tratar desde esta rama.
De momento, aquí lo dejo, cualquier duda o pregunta me dicen y la contesto. Espero que les sirva de algo, y si creen que necesitan terapia, pues me llaman y lo organizamos.
À proch!
Andrea